Según datos de la revista trimestral enero-marzo del Banco Central de Reserva (BCR), durante el primer trimestre de 2026, el sector construcción aportó $5,420.7 millones a la capacidad productiva de El Salvador.
La cifra refleja el crecimiento sostenido de la Formación Bruta de Capital Fijo (FBCF), un indicador que mide el total de inversión en activos físicos (carreteras, puentes, edificios, viviendas, naves industriales y equipo productivo) destinados a generar bienes y servicios en la economía nacional.

De ese monto, $4,468.64 millones corresponden a inversión privada en construcción, mientras que la inversión pública en el mismo rubro sumó $952.06 millones.
De acuerdo con el BCR, la FBCF registró un crecimiento de 28.8 % al cierre de 2025, alcanzando $9,977.11 millones en inversión productiva total.
“El Salvador vive un ciclo expansivo de todas sus capacidades económicas, gracias a que la construcción es transversal y genera un efecto multiplicador”, señaló Luis Rodríguez, director ejecutivo de la Oficina de Planificación del Área Metropolitana de San Salvador – Opamss, quien también destacó la articulación entre el sector público y privado como motor de esa dinámica.

La OPAMSS reportó más de $5,900 millones en proyectos liberados y en ejecución, correspondientes a 987 proyectos desde junio de 2024 hasta mayo de 2026. La entidad atribuye parte del dinamismo al aumento en la celeridad de ejecución de obras, mayor consumo de materiales y una expansión generalizada de la obra física en el territorio metropolitano.
En materia crediticia, el financiamiento al sector construcción creció 34 %, alcanzando $1,564.36 millones al cierre de abril de 2026. A ello se suma la emisión de 54 activos digitales vinculados a proyectos inmobiliarios, un mecanismo que, según la Opamss, ha permitido mayor diversificación de capitales y una participación más amplia de inversores en el crecimiento económico del país.
El comportamiento del sector en los primeros meses de 2026 confirma que la tendencia expansiva se mantiene, y que la construcción continúa siendo uno de los principales motores del crecimiento económico nacional, con capacidad de arrastre sobre empleo, crédito, materiales y desarrollo urbano.
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